miércoles, 16 de febrero de 2011

La circuncisión en el Viejo Testamento

La circuncisión en el Viejo Testamento

En la antigüedad, era costumbre circuncidar a algunos miembros de la población para diferenciar a las personas importantes de cada nación del resto. Por ejemplo, en Egipto, los sacerdotes eran los únicos a los que se circuncidaba.
En el Viejo Testamento, se describe la circuncisión de hombres en ciertos momentos importantes; el primero se da después de que el Señor eligió a Abraham para ir a la tierra prometida. Él le dice lo siguiente en Génesis 17:7-14:
«"Y estableceré mi pacto entre mí y ti, y entre tu simiente después de ti por sus generaciones, por alianza perpetua, para serte a ti por Dios, y a tu simiente después de ti. Y te daré a ti, y a tu simiente después de ti, la tierra de tus peregrinaciones, toda la tierra de Canaán, en heredad perpetua; y les seré por Dios." Dijo de nuevo Dios a Abraham: "Tú, empero, mi pacto guardarás, tú y tu simiente después de ti por sus generaciones. Este será mi pacto, que guardaréis entre mí y vosotros y tu simiente después de ti: Será circuncidado en vosotros todo macho. Circuncidaréis, pues, la carne de vuestro prepucio, y será por señal del pacto entre mí y vosotros. Y de edad de ocho días será circuncidado en vosotros todo macho por vuestras generaciones: el nacido en casa, y el comprado a dinero de cualquier extranjero, que no fuere de tu simiente. Debe ser circuncidado el nacido en tu casa, y el comprado por tu dinero; y estará mi pacto en vuestra carne para alianza perpetua. Y el macho incircunciso que no hubiere circuncidado la carne de su prepucio, aquella persona será cortada de su pueblo; mi pacto anuló".»

La circuncisión constituye un pacto entre el Señor y los hombres de este mundo. Con la pérdida del prepucio, el hombre le manifiesta su lealtad al Señor, no solo en el alma sino también con el cuerpo. La circuncisión es un símbolo físico del pacto entre Dios y su pueblo.
Otro punto importante es el tiempo. ¿Por qué después de ocho días?
Hay quienes dicen que el bebé es demasiado pequeño como para decir que no. En Génesis Rabbah, hay un proverbio que dice que todos los bebés deben disfrutar al menos de un shabbat antes de convertirse en una de las partes del pacto con el Señor.
La circuncisión aparece por segunda vez en la historia de la violación de Dina. En Génesis 34, se dice que los hermanos de Dina le dijeron lo siguiente al pueblo de Nablus:
«Y les dijeron: "No podemos hacer esto de dar nuestra hermana a hombre que tiene prepucio; porque entre nosotros es abominación. Mas con esta condición os haremos placer; si habéis de ser como nosotros, que se circuncide entre vosotros todo varón".» (Génesis 34:14-15)
De aquí se desprende que la circuncisión es una señal que nos ayuda a diferenciar entre dos grupos: los hijos de Jacobo y los demás. Esta circuncisión provocó un gran dolor en el pueblo de Nablus y le permitió a Simeón y a Leví matar a todos los habitantes de la ciudad, pues uno de ellos había violado a su hermana.
La siguiente historia relacionada con la circuncisión habla de cuando el hijo de Moisés se salvó de la muerte inminente. Quien hizo la circuncisión fue Séfora,
como se describe en Éxodo 4:24-26:

«Y aconteció en el camino, que en una posada lo encontró el SEÑOR, y quiso matarlo. Entonces Séfora arrebató un pedernal, y cortó el prepucio de su hijo, y lo echó a sus pies, diciendo: "Porque tú me eres esposo de sangre". Entonces se apartó de él. Y ella le dijo: "Esposo de sangre, a causa de la circuncisión".»
La historia revela que Moisés, el líder de Israel, debe honrar el pacto entre el Señor y el pueblo de Israel para permitirle a este salir de Egipto.
La siguiente parada se hace después de entrar a la tierra prometida. Josué, el nuevo líder, debe circuncidar a todas las personas del lugar, como se describe en Josué 5:2-8:
«En aquel tiempo el SEÑOR dijo a Josué: "Hazte cuchillos afilados, y vuelve a circuncidar la segunda vez a los hijos de Israel". Y Josué se hizo cuchillos afilados, y circuncidó a los hijos de Israel en el monte de Aralot. Esta es la causa por la cual Josué los circuncidó: Todo el pueblo que había salido de Egipto, es a saber los varones, todos los hombres de guerra, habían muerto en el desierto por el camino, después que salieron de Egipto. Porque todos los del pueblo que habían salido, estaban circuncidados; mas todo el pueblo que había nacido en el desierto por el camino, después que salieron de Egipto, no estaban circuncidados. Porque los hijos de Israel anduvieron por el desierto cuarenta años, hasta que toda la gente de los hombres de guerra que habían salido de Egipto, fue consumida, por cuanto no escucharon la voz del SEÑOR; por lo cual el SEÑOR les juró que no les dejaría ver la tierra, de la cual el SEÑOR había jurado a sus padres que nos la daría, tierra que fluye leche y miel. Pero a los hijos de ellos, que él había hecho suceder en su lugar, Josué los circuncidó; los cuales aún eran incircuncisos, porque no habían sido circuncidados por el camino. Y cuando hubieron acabado de circuncidar toda la gente, se quedaron en el mismo lugar en el campamento, hasta que sanaron.»
Pero la circuncisión más importante que menciona el Viejo Testamento no es la física, sino la mental, la circuncisión del corazón, como se describe en Deuteronomio 30:6:
«Y circuncidará el SEÑOR tu Dios tu corazón, y el corazón de tu simiente, para que ames al SEÑOR tu Dios con todo tu corazón y con toda tu alma, a fin de que tú vivas.»

Escuchar estas palabras que son muy parecidas al "Shemá Israel" es el pacto que el Señor tuvo, tiene y tendrá con nosotros, por lo que debemos escuchar las palabras de Jeremías y conservarlas en el corazón:
"Porque así dijo el SEÑOR a todo varón de Judá y de Jerusalén:
«Haced barbecho para vosotros,
y no sembréis sobre espinas.
Circuncidaos al SEÑOR,
y quitad los prepucios de vuestro corazón,
varones de Judá y moradores de Jerusalén;
no sea que mi ira salga como fuego,
y se encienda y no haya quien apague,
por la malicia de vuestras obras.»
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