miércoles, 9 de noviembre de 2011

Jeremías, un profeta en conflicto

Jeremías, un profeta en conflicto

EL MENSAJE EN SIMBOLOS
Una de las características de Jeremías es el mensaje presentado en símbolos, como un modo de expresar la Palabra más allá de las palabras.
Acciones simbólicas y Visiones:
Jer. 13, 1-14; Jer. 16, 1-8; Jer. 18, 1-12; Jer. 24, 1-10; Jer. 27, 1-22.
Es una característica personal de Jeremías enseñar a través de acciones simbólicas; la estructura de estas acciones es siempre la misma: El mandato de Dios, ejecución del profeta, discurso que explica el significado de la acción simbólica.

El símbolo del cinturón
Jer. 13, 1-14
Yahveh me dijo así: «Anda y cómprate una faja de lino y te la pones a la cintura, pero no la metas en agua.»
Compré la faja, según la orden de Yahveh, y me la puse a la cintura.
Entonces me fue dirigida la palabra de Yahveh por la segunda vez: «Toma la faja que has comprado y que llevas a la cintura, levántate y vete al Eufrates y la escondes allí en un resquicio de la peña.»
Yo fui y la escondí en el Eufrates como me había mandado Yahveh.
Al cabo de mucho tiempo me dijo Yahveh: «Levántate, vete al Eufrates y recoges de allí la faja que te mandé que escondieras allí.»
Yo fui al Eufrates, cavé, recogí la faja del sitio donde la había escondido y he aquí que se había echado a perder la faja: no valía para nada.
Entonces me fue dirigida la palabra de Yahveh en estos términos: «Así dice Yahveh: Del mismo modo echaré a perder la mucha soberbia de Judá y de Jerusalén. Ese pueblo malo que rehúsa oír mis palabras, que caminan según la terquedad de sus corazones y han ido en pos de otros dioses a servirles y adorarles, serán como esta faja que no vale para nada. Porque así como se pega la faja a la cintura de uno, de igual modo hice apegarse a mí a toda la casa de Israel y a toda la casa de Judá – oráculo de Yahveh – con idea de que fuesen mi pueblo, mi nombradía, mi loor y mi prez, pero ellos no me oyeron.
Vers 1-7: tres órdenes
vers 8-11 tres interpretaciones, iluminaciones.
Cinturón de lino es como una faja, no un cinturón como nosotros conocemos.
Difícilmente se trate del río Eufrates, ya que debía haber ido dos veces, y cada vez con varios meses de caminata o traslado. Podría ser un modo simbólico y pueda tratarse de un lugar de Anatot, llamado Pará, a pocos kilómetros de Jerusalén, ya que Eufrates en hebreo se dice Pratá.
Lo importante aquí es la acción en cuanto tal, y el resultado: la faja no sirve más.
Dios deja que la faja se pudra, es decir, deja que la arrogancia hunda y pudra al pueblo. La soberbia caerá por su propio peso. Esta arrogancia lo llevará al destierro.
El v. 10: como consecuencia de esta acción el pueblo se volverá inútil.
V. 11: Dios hizo que el pueblo estuviera con Él, pegado a Él. Pero el pueblo no quiso aceptar esta situación. Este era el DESEO DE DIOS. Y aquí hay un deseo de Dios frustado, es “lo que Dios quiere, desea, pero que está sujeto y sometido a la voluntad, el deseo y la libertad humana”. Hay deseos de Dios incumplidos. Ese es el dolor del profeta.
Jer 13:12-14
Diles este refrán: Así dice Yahveh, el Dios de Israel: «Todo cántaro se puede llenar de vino.» Ellos te dirán: «¿No sabemos de sobra que todo cántaro se puede llenar de vino?»
Entonces les dices: «Pues así dice Yahveh: He aquí que yo lleno de borrachera a todos los habitantes de esta tierra, a los reyes sucesores de David en el trono, a los sacerdotes y profetas y a todos los habitantes de Jerusalén, y los estrellaré, a cada cual contra su hermano, padres e hijos a una – oráculo de Yahveh – sin que piedad, compasión y lástima me quiten de destruirlos.»
Se trata de un proverbio, un “mashal”, un refrán. El pueblo no escucha estos proverbios.
El proverbio apunta a la ruptura de la relación entre Dios y el pueblo.
El simbolo del celibato.
Jer. 16, 1-89
La palabra de Yahveh me fue dirigida en estos términos: No tomes mujer ni tengas hijos ni hijas en este lugar. Que así dice Yahveh de los hijos e hijas nacidos en este lugar, de sus madres que los dieron a luz y de sus padres que los engendraron en esta tierra: De muertes miserables morirán, sin que sean plañidos ni sepultados. Se volverán estiércol sobre la haz del suelo. Con espada y hambre serán acabados, y serán sus cadáveres pasto para las aves del cielo y las bestias de la tierra.
Sí, así dice Yahveh: No entres en casa de duelo, ni vayas a plañir, ni les consueles; pues he retirado mi paz de este pueblo – oráculo de Yahveh – la merced y la compasión.
Morirán grandes y chicos en esta tierra. No se les sepultará, ni nadie les plañirá, ni se arañarán ni se raparán por ellos, ni se partirá el pan al que está de luto para consolarle por el muerto, ni le darán a beber la taza consolatoria por su padre o por su madre.
Y en casa de convite tampoco entres a sentarte con ellos a comer y beber.
Que así dice Yahveh Sebaot, el Dios de Israel: He aquí que voy a hacer desaparecer de este lugar, a vuestros propios ojos y en vuestros días, toda voz de gozo y alegría, la voz del novio y la voz de la novia.
No se trata de una vida entregada y dedicada al servicio de Yavé. Engendrar y vivir en un proyecto familiar es como condenar al sufrimiento.
Se rompe la primer órden de la creación Gen 1,28 tendiente a prolongar la vida.
Porque Dios “retiró la paz” de este pueblo.
Dios impide todo tipo de consuelo y de vida feliz.
Ni siquiera se pueden respetar los rituales para dar el pésame o un momento de consuelo ante la muerte.
Donde toda vida está destinada a perecer no tiene sentido tener hijos, ni proyectar una familia.
Ni siquiera se podrá vivir la solidaridad ante los deudos.
No hay compasión porque Dios la retiró.
Tampoco habrá comunión de alegría, de banquetes.
Ausencias de fiestas, ausencia de alegría, ausencia de solidaridad. Todo es devastador.
La gente, el pueblo, se preguntará sobre estas acciones:
Jer 16,10-13
Luego, cuando hayas comunicado a este pueblo todas estas palabras, y te digan: «¿Por qué ha pronunciado Yahveh contra nosotros toda esta gran desgracia? ¿cuál es nuestra culpa, y cuál nuestro pecado que hemos cometido contra Yahveh nuestro Dios?», tú les dirás: «Es porque me dejaron vuestros padres – oráculo de Yahveh – y se fueron tras otros dioses y les sirvieron y adoraron, y a mí me dejaron, y mi Ley no guardaron.
Y vosotros mismos habéis hecho peor que vuestros padres, pues he aquí que va cada uno en pos de la dureza de su mal corazón, sin escucharme.
Pero yo os echaré lejos de esta tierra, a otra que no habéis conocido vosotros ni vuestros padres, y serviréis allí a otros dioses día y noche, pues no os otorgaré perdón.»
Dios responde. Y el pueblo tiene que aceptar su pecado de idolatría.
Es un pueblo que se alejó voluntariamente, libremente de Dios, y por lo tanto de su Gracia y de su Amor.
Dios se va porque lo han echado.
El símbolo del cántaro roto
Jer 18,1-12
Aquí viene una palabra que Yavé dirigió a Jeremías: «Levántate y baja a la casa del que trabaja la greda; allí te haré oír mis palabras.» Bajé, pues, donde el alfarero que estaba haciendo un trabajo al torno. Pero el cántaro que estaba haciendo le salió mal, mientras amoldaba la greda. Lo volvió entonces a empezar, transformándolo en otro cántaro a su gusto. Yavé, entonces, me dirigió esta palabra: «Yo puedo hacer lo mismo contigo, pueblo de Israel; como el barro en la mano del alfarero, así eres tú en mi mano. A veces yo hablo respecto de algún reino o de alguna nación, amenazando con destruir y arrancar. Mas ellos cambian su proceder, dejando la maldad que yo denunciaba.
Entonces, yo también cambio mis proyectos y ya no les quiero causar ningún mal. Otras veces, yo hablo respecto de alguna nación, o de algún reino, prometiendo edificar y plantar. Mas ellos hacen lo que me desagrada y dejan de escuchar mi voz. Entonces yo también me arrepiento y ya no quiero hacerles el bien que prometía. Pues bien, oigan lo que dice Yavé a la gente de Judá y a los habitantes de Jerusalén:
Sepan que yo estoy preparando contra ustedes una desgracia.
Arrepiéntanse cada uno de su mal proceder, y mejoren su conducta y sus obras.» Pero ellos respondieron: «¡Basta! Nosotros haremos según nos parezca.» Y cada uno sigue sus propias ideas, por malas que sean.
Dios se revela en los acontecimientos cotidianos. Jeremías tiene que “leer” esos acontecimientos a la luz de la revelación.
La comparación alfarero / arcilla indica la condición creadora y recreadora de Dios.
Ya desde Gen 2,7 y también Is 27,11; 43,19-21; 44,2; 49,5; Is 64,7; Sal 33,15
Jeremías reconoce la libertad del pueblo.
Dios tiene un proyecto, y ese proyecto tiene que ver con la vida y la continuidad de un “nuevo pueblo”, en condiciones nuevas. Pero eso exige el cambio de conducta.
El pueblo no está dispuesto a cambiar de vida.
Dios se queda “sin poder ejercer su misericordia”, que es lo que tenía planeado.
Esta “masa”, esta “arcilla” tiene libertad y se resiste.
Aparece nuevamente la imagen arrancar / destruir (v. 7.9), que había adelantado en 1,10.
El símbolo de las canastas de higo.
Jer. 24, 1-10
El Señor me hizo ver dos canastas de higos, puestas delante del Templo del Señor. Esto sucedió después que Nabucodonosor, rey de Babilonia, deportó de Jerusalén a Jeconías, hijo de Joaquím, rey de Judá, así como también a los príncipes de Judá, a los artesanos y a los cerrajeros, y se los llevó a Babilonia. 
Una canasta tenía higos muy buenos, como brevas; la otra tenía higos muy malos, tan malos que no se los podía comer. 
El Señor me dijo: “¿Qué ves, Jeremías?”. “Higos, respondí; los higos buenos son muy buenos; los higos malos son muy malos, tan malos que no se los puede comer”.
Entonces la palabra del Señor me llegó en estos términos: Así habla el Señor, Dios de Israel: Como a estos higos buenos, así miraré yo para su bien a los deportados de Judá que envié de este lugar al país de los caldeos. 
Yo pondré mis ojos sobre ellos para su bien, y los haré volver a este país; los edificaré y no los demoleré, los plantaré y nos los arrancaré. Les daré un corazón para que me conozcan a mí, que soy el Señor; ellos serán mi Pueblo y yo seré su Dios, porque volverán a mí de todo corazón. Pero como a esos higos malos, que de tan malos no se los puede comer –sí, así habla el Señor– de esa misma manera, trataré a Sedecías, rey de Judá, a sus príncipes y al resto de Jerusalén, tanto a los que han quedado en este país como a los que habitan en el país de Egipto. Yo haré de ellos un objeto de terror para todos los reinos de la tierra, un objeto de escarnio, de sátira y de risa, y una maldición en todos los lugares adonde los expulsaré. Enviaré contra ellos la espada, el hambre y la peste, hasta que desaparezcan por completo del suelo que les di a ellos y a sus padres.
La visión es DELANTE DEL TEMPLO.
Es una reflexión ante la primera deportación, que genera un serio problema teológico: ¿quién se considera el pueblo elegido?
Los que se fueron deportados pueden ser considerados culpables y por lo tanto excluidos.
Pero a la vez, por el hecho de no ser deportados pueden ser considerados inocentes, y los elegidos.
El problema vuelve a ser el tema de la justicia distributiva, y cómo considerar el tema de la justicia.
Pero los que quedaron se han contaminado con los invasores.
¿quién es el buen higo?
Según el texto son los deportados ¿por qué? Porque son los que, al recibir el castigo, han manifestado la justicia de Dios.
Y así pueden tener la posibilidad de empezar de nuevo: Nueva Alianza.
Los que se quedaron y pueden ser considerados buenos porque no fueron castigados, serán rechazados.
El Nuevo Exodo no vendrá de Egipto, sino de Babilonia.
El símbolo del yugo
Jer. 27, 1-22
(Al principio del reinado de Sedecías, hijo de Josías, rey de Judá, recibió Jeremías esta palabra de parte de Yahvé:)
Así me ha dicho Yahvé: Hazte unas coyundas y un yugo, póntelo sobre la cerviz, y envíalos al rey de Edom, al rey de Moab y al rey de los amonitas, al rey de Tiro y al rey de Sidón por medio de los embajadores que vienen a Jerusalén a ver a Sedecías, rey de Judá, y dales estas instrucciones para sus señores: “Así dice Yahvé Sebaot, el Dios de Israel: Así diréis a vuestros señores:
Yo hice la tierra, el hombre y las bestias que hay sobre la faz de la tierra, con mi gran poder y mi tenso brazo, y lo di a quien me plugo.
Ahora yo he puesto todos estos países en manos de mi siervo Nabucodonosor, rey de Babilonia, y también los animales del campo le he dado para servirle (y todas las naciones le servirán a él, a su hijo y al hijo de su hijo, hasta que llegue también el turno a su propio país – y le reducirán a servidumbre muchas naciones y reyes grandes -).
Así que las naciones y reinos que no sirvan a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y que no sometan su cerviz al yugo del rey de Babilonia, con la espada, con el hambre y con la peste los visitaré – oráculo de Yahvé – hasta acabar con ellos por medio de él.
Vosotros, pues, no oigáis a vuestros profetas, adivinos, soñadores, augures ni hechiceros que os hablan diciendo: “No serviréis al rey de Babilonia”, porque cosa falsa os profetizan para alejaros de sobre vuestro suelo, de suerte que yo os arroje y perezcáis.
Pero la nación que someta su cerviz al yugo de Babilonia y le sirva, yo la dejaré tranquila en su suelo – oráculo de Yahvé – y lo labrará y morará en él.”
A Sedecías, rey de Judá, le hablé en estos mismos términos, diciendo: “Someted vuestras cervices al yugo del rey de Babilonia, servidle a él y a su pueblo, y quedaréis con vida.
(¿A qué morir tú y tu pueblo por la espada, el hambre y la peste, como ha amenazado Yahvé a aquella nación que no sirva al rey de Babilonia?)
¡No oigáis, pues, las palabras de los profetas que os dicen: “No serviréis al rey de Babilonia”, porque cosa falsa os profetizan, pues yo no los he enviado – oráculo de Yahvé – y ellos andan profetizando en mi Nombre falsamente; no sea que yo os arroje, y perezcáis vosotros y los profetas que os profetizan.”
Y a los sacerdotes y a todo este pueblo les hablé diciendo: “Así dice Yahvé: No oigáis las palabras de vuestros profetas que os profetizan diciendo: “He aquí que el ajuar del templo de Yahvé va a ser devuelto de Babilonia en seguida”, porque cosa falsa os profetizan.
(No les hagáis caso. Servid al rey de Babilonia y quedaréis con vida. ¿Para qué ha de quedar esta ciudad arrasada?)
Y si ellos son profetas y la palabra de Yahvé les acompaña, que conjuren, ea, a Yahvé Sebaot para que los objetos que quedaron en el templo de Yahvé, en la casa del rey de Judá y en Jerusalén no vayan a Babilonia.
Porque así dice Yahvé Sebaot de las columnas, del Mar, de las basas y de los demás objetos que quedaron en esta ciudad, de los cuales no se apoderó Nabucodonosor, rey de Babilonia, al deportar a Jeconías, hijo de Joaquín, rey de Judá, de Jerusalén a Babilonia (así como a todos los nobles de Judá y Jerusalén).
Sí, porque así dice Yahvé Sebaot, el Dios de Israel, respecto a los objetos que quedaron en el templo de Yahvé, en la casa del rey de Judá y en Jerusalén:
A Babilonia serán llevados (y allí estarán hasta el día que yo los visite) – oráculo de Yahvé – (y entonces los subiré y devolveré a este lugar).”
(En el cap 28 este acontecimiento desnuda al falso y verdadero profeta)
Jeconías ya había sido llevado cautivo a Babilonia y Sedecías ha sido nombrado rey por Nabucodonosor.
Jeremías alerta para someterse al vasallaje.
Aparece una mediana revuelta de aliados que quieren enfrentar a Nabucodonosor.
Por el tema, este capítulo empalma con 25,13-32 (visión de Jeremías).
El mensaje de Jeremías será que someterse a Nabucodonosor es someterse a Dios, Señor de la historia y creador.
v.2: yugo: se ubicaban sobre el cuello y hombros para cargar pesos. Se lo traslada a los esclavos. Y eso aparece como imagen del vasallaje y la deportación.
3-4: Se trata de una coalición pequeña, de la zona de Egipto. Se presenta a Dios liberador, Señor y Creador.
5: Dios dió la tierra porque todo lo hizo. Todo es de Dios.
6: “mi siervo”: Nabucodonosor nno es dueño, depende de Dios.
8: el vasallaje es cuestión de vida o muerte.
9: se presentan cinco categorías de adivinos: ver Dt 18,10
11: Los que se sometan podrán cultivar, porque no serán llevados a otras tierras. El sometimiento permitirá trabajar y mantener la propiedad. Muy complejo y contradictorio. Pero es el mensaje del profeta.
12-15: A Sedecías se da el mensaje similar a lo anterior.
16-22: El ajuar del templo es importante. Y el tema volverá en Esd 1,7-11; Dn 5
16: Los sacerdotes son los destinatarios del mensaje.
18: Se le pide al profeta que interceda para que esto no ocurre. Se trata de una ironía?
22: Por fin se llevan los utensillos. La profecía se cumplió.
CAPITULO 28
Aquel mismo año – al principio del reinado de Sedecías, rey de Judá, en el año cuarto, en el mes quinto – se dirigió a mí el profeta Jananías, hijo de Azur, que era de Gabaón, en el templo de Yahvé, a vista de los sacerdotes y de todo el pueblo diciendo: “Así dice Yahvé Sebaot, el Dios de Israel: He quebrado el yugo del rey de Babilonia.
Dentro de dos años completos yo hago devolver a este lugar todos los objetos del templo de Yahvé que el rey de Babilonia, Nabucodonosor, tomó de este lugar y llevó a Babilonia; y a Jeconías, hijo de Joaquín, rey de Judá, y a todos los deportados de Judá que han ido a Babilonia, yo los hago volver a este lugar – oráculo de Yahvé – en cuanto rompa el yugo del rey de Babilonia.”
Dijo el profeta Jeremías al profeta Jananías, a vista de los sacerdotes y de todo el pueblo, que estaban parados en el templo de Yahvé; dijo, pues, el profeta Jeremías: “¡Amen! Así haga Yahvé. Confirme Yahvé las palabras que has profetizado, devolviendo de Babilonia a este lugar los objetos del templo de Yahvé, y a todos los deportados.
Pero, oye ahora esta palabra que pronuncio a oídos tuyos y de todo el pueblo: Profetas hubo antes de mí y de ti desde siempre, que profetizaron a muchos países y a grandes reinos la guerra, el mal y la peste. Si un profeta profetiza la paz, cuando se cumpla la palabra del profeta, se reconocerá que le había enviado Yahvé de verdad.”
Entonces tomó el profeta Jananías el yugo de sobre la cerviz del profeta Jeremías y lo rompió; y habló Jananías delante de todo el pueblo: “Así dice Yahvé: Así romperé el yugo de Nabucodonosor, rey de Babilonia, dentro de dos años completos, de sobre la cerviz de todas las naciones.” Y se fue el profeta Jeremías por su camino.
Entonces dirigió Yahvé la palabra a Jeremías en estos términos, después que el profeta Jananías hubo roto el yugo de sobre la cerviz del profeta Jeremías: “Ve y dices a Jananías: Así dice Yahvé: Yugo de palo has roto, pero tú lo reemplazarás por yugo de hierro. Porque así dice Yahvé Sebaot, el Dios de Israel: Yugo de hierro he puesto sobre la cerviz de todas estas naciones, para que sirvan a Nabucodonosor, rey de Babilonia, y le servirán (y también los animales del campo le he dado…).”
Dijo también el profeta Jeremías al profeta Jananías: “Oye, Jananías: No te envió Yahvé, y tú has hecho confiar a este pueblo en cosa falsa.
Por eso, así dice Yahvé: He decidido arrojarte de sobre la faz del suelo. Este año morirás (porque rebelión has predicado contra Yahvé).”
Y murió el profeta Jananías aquel mismo año, en el mes séptimo.
El acontecimiento anterior tiene su continuación en este capítulo.
Secuencia:
Jeremías se presenta con el yugo
Ananías rompe el yugo
Jeremías aparece con un yugo más fuerte
Ananías muere.
Se expresa un conflicto fuerte en diversas facciones para discernir lo que ocurre y como se responde ante esta situación.
Solo el tiempo dirá quién tiene razón.
2-4: se presenta un quiasmo:
A romper el yugo/
B devolver a este lugar/
C el ajuar/ los desterrados/
B devolver a este lugar/
A romper el yugo
6-9: Hay que valorar al profeta solo cuando se cumple lo que ha dicho
Jeremías parece querer que se cumpla la palabra de Ananías.
Ananías profetiza que se cumplirán DOS AÑOS de deportación.
13-14: Se refuerza la opresión ante cualquier intento de rebelión. Es muy fuerte el poder que oprime.
15-17: Oráculo a Ananías: Denuncia su falsedad (Dt 13,6). La muerte de Ananías demuestra su falsedad, y la vida de Jeremías demuestra que está en el camino de Dios.
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